miércoles 2 de septiembre de 2009

Diario de Manspider.

Hoy es domingo 16 de agosto de 2009, son algo más de las seis y media de la tarde, y he decidido empezar a escribir este diario a partir de un suceso que tuvo lugar el martes pasado, a eso de las once y media de la mañana, y como no sé que es lo que me va a ocurrir a partir de ahora, iré escribiendo en este diario lo que me vaya pasando, mientras tenga mis facultades mentales intactas y las mutaciones que sufra aún me lo permitan.
Yo soy la araña que picó a Peter Parker, así que supongo que entre otras cosas el que esté leyendo esto se preguntará cómo puede una puta araña escribir un diario. Bien, yo hasta anoche también me lo preguntaba, pero vamos por partes:

Martes 5 de agosto, 11 de la mañana.

Llevaba viviendo en la esquina del techo de aquel laboratorio más de un mes, y la vida me iba de lujo, ya que despidieron a la mujer de la limpieza a finales de julio, lo que significaba que ya no habría de momento más escobas destructoras de casas arácnidas, con lo que el chalecito de telaraña lo pude hacer de dos plantas y garaje tomándome mi tiempo, y como yo siempre he tenido mucha vista para la construcción, situé mi casa justo encima de una pera podrida del almuerzo de algún profesorucho al que no le gustaba la fruta, pero que su mujer se empeñaba en incluir todos los días en su cartera, lo cual que proveía de moscas frescas cada día, tras lo cual decidí mandar el panfleto del Telemosca a tomar por culo. Por careros.
En aquel laboratorio casi siempre se veía mucha actividad, menos en aquel momento, ya que era la hora del desayuno, y cuando llegaba esa hora, todos se iban al comedor como alma que lleva el diablo, porque mas o menos sobre esa hora se suele manejar muchísima hambre, y fue entonces cuando me asusté al pensar en la proporción de moscas que deben comer aquellas criaturas llamadas humanos si comparaba el tamaño de mi cuerpo con el de los suyos.
Ese mes tocaba experimentar con una especie de láser, y tras apagarlo convenientemente, salieron a escape todos los batas blancas al grito de "¡mariquita el último!", y deben tenerle bastante miedo a un insecto pequeño de caparazón rojo con lunares negros, porque pasaron veinte personas a la vez por una puerta en la que apenas cabían dos, viéndose tortas e incluso algún que otro mordisco por pasar antes que nadie, y cuando uno de ellos inevitablemente se quedó el último, el coraje que le dio por ser víctima del cachondeíto de todos los allí presentes hizo que pegara un portazo al salir, haciendo que la mosca que tenía atrapada en mi casita de telaraña se despegara y cayera justamente en medio de aquel experimento, para más inri en medio de la supuesta trayectoria que tendría el láser si estuviera encendido. Así que como no se verían más monos en la costa por lo menos de aquí a tres cuartos de hora, que era lo que tardaban en comer los cerebritos, me aventuré a recuperar mi presa tranquilamente, pero con cautela.
Desgraciadamente, con lo que no conté es con que habían dos turnos para el desayuno, y mientras un turno se iba a comer, el otro volvía para seguir trabajando, así que el turno entrante me pilló recogiendo mi presa de dentro de aquella vitrina de metacrilato, y mientras me afanaba en volver a trepar rápidamente por el hilo de telaraña que había tejido para bajar hasta allí, escuché el fatídico sonido de un láser encendiéndose, y el fogonazo del láser me pilló de lleno en plena escalada hacia mi casa, pero lo más curioso es que no sentí impacto alguno, aquello fue como si me iluminaran directamente a los ojos con una linterna y sentí una extraña sensación de calor durante medio segundo, después mi instinto de supervivencia volvió a conectarse inmediatamente y seguí escalando hasta llegar a mi hogar. Sin mi presa, pero aparentemente ileso.

Martes 5 de agosto, 11:20 de la mañana.

Después de aquel suceso, entraron por la puerta más seres humanos, alguno que otro llevaba lo que ellos denominan "cámaras fotográficas", pero que no sabía para qué servían.
Empezaba a sentirme mal, y se me habían quitado las ganas de volver a por aquella mosca, de hecho, ya no me apetecía mosca alguna. Supongo que habrá sido por el susto.
Cada vez me notaba más mareado, y notaba como si mis patas ya no se agarraran tan firmemente a mi querida tela de araña, lo cual no ayudaba precisamente demasiado a mantenerme aferrado a ella. Me sentía fatal y decidí vengarme de aquellos seres que provocaron el accidente que me hizo estar como estoy, así que me desplacé por el techo como pude y me descolgué con un último esfuerzo por un hilo de telarañas, picando a ese tal Peter Parker de marras del que luego me enteré que se hizo famoso a mi costa a pesar de llevar ese flequillo horrible. Maldito proyecto de emo que estabas hecho.


¡Aaaaargg...! joder, sólo le falta la sombra de ojos rosa

Inmediatamente después de la picadura, se sacudió la mano, haciéndome caer violentamente al suelo, así que entre lo mal que me encontraba, lo encabronado que estaba y el viaje contra el suelo que me acababa de pegar, me encontraba de puta madre, como podréis imaginar.
Con mis últimas fuerzas logré refugiarme debajo de una mesa cercana y me desmayé.

Miércoles 6 de agosto 15:15 horas aproximadamente.

Me desperté desorientado, y no podía creer que me hubiera quedado fuera de combate más de un día entero.
Como me encontraba ya recuperado del infierno que sufrí el día anterior, decidí volver a mi chalecito arácnido para poder reírme de lo que me había pasado y volver a mi rutina diaria, que era lo único que me hacía feliz y para lo único que fui creado, pero cual fue mi sorpresa, que al intentar lanzar mi tela de araña, me encontré con que no salía, y tras un par de intentos más constaté lo que a duras penas podía creer: ¡ya no era capaz de crear tela de araña!. Dios, ¿qué clase de araña no es capaz de crear telarañas?, ¿qué pensarían mis padres si se enteraran?. Mil preguntas como esa me azotaban la mente.
Decidí finalmente tranquilizarme y pensar que quizá no haya perdido mis telarañas para siempre, que quizá se deba a la falta de nutrientes debida a no haber probado una mosca en casi dos días, tras lo cual me dí cuenta de que después de casi cuarenta y ocho horas de ayuno, no echaba en falta atiborrarme de moscas, es más, creo que las aborrecía, con lo cual me volví a poner nervioso.
Tuve que apartarme de mis pensamientos por un rato al notar que aquella tarde era bastante ajetreada para los "batasblancas", pues notaba muchas pisadas a mi alrededor, y decidí ponerme a salvo antes de seguir con mi particular chequeo de habilidades... o más bien, falta de ellas. Así que ya que no contaba con mis telarañas, mi maravilloso plan b consistía en escalar por la pared hasta alcanzar una altura segura para mí, preferiblemente hasta llegar al techo.
Pues bien, plan b a tomar por culo. Tras dar un par de zancadas largas por la pared, de repente perdí el agarre de mis patas y caí pesadamente al suelo desde lo que equivaldría a cinco metros humanos, y si llego a tener huesos en mis patas, por lo menos seis de ocho se hubieran roto, menos mal que soy tan pequeño que la gravedad apenas actúa sobre mi, y la flexibilidad que poseo hizo que no hubieran daños graves tras la caída. De puta madre.
No me lo podía creer. En dos días había perdido dos de las habilidades más características de una araña, ya incluso había empezado a dudar de que lo siguiera siendo.
Gracias al cielo todavía conservaba mi agilidad y mi velocidad, así que como ya no podía escalar paredes totalmente verticales de ninguna manera, corrí todo lo que pude para pasar desde debajo de la mesa donde me encontraba, hasta el sótano del laboratorio, pasando por debajo de la puerta, ahora que, al menos todavía, me lo permitía mi reducido tamaño, mientras pensaba: "Allí al menos estaré a salvo de pisotones y sprays para los insectos".

CONTINUARÁ...



miércoles 12 de agosto de 2009

No te creas Friki si...

No, aun no lo tenemos claro. A pesar de los improbos esfuerzos que realizamos los autores de este blog para dejar clara la figura del Friki y para que no quepa duda de quien puede ser reconocido como tal, a pesar de todo ello, aun no esta claro. Es por ello que comenzamos esta serie de minientradas (esta claro que las maxientradas no son lo nuestro, con perdon de Mister X, claro) para que podais distinguir a un Friki de alguien que no lo es.

Primer Ejemplo:
Un Individuo declara:
"Si, ya se que la historia no se sostiene, que los efectos cantan, que las interpretaciones son pateticas, que no tiene ritmo...¡pero a mi me gusta (pongase aquí el titulo de cualquier producción de Michael bay)! es que yo soy muy Friki ¿sabes? "

Pero ¿por que me odiais tanto?...Por ser tu Michael

Conclusiones: No, amigo mio, tu no eres muy Friki ¿sabes?. Tu lo que eres es un gilipollas sin criterio. Que a un friki si le gusta una peli, aun reconociendo que es mala de cojones, es por que ve en ella cosas que un No-Friki no es capaz de ver, y esas seras la virtudes que enumere para defender el film.
La etiqueta de Friki no es algo que uno se cuelga como una medalla, o peor aun, como un escudo que protega de las acusaciones (bien merecidas, esta claro) de que uno no tiene ni gusto ni criterio cinematografico.


Y eso es todo por hoy. Seguiremos con este pequeño cursillo que os permitira, como al mejor de los entendidos, separar en este proceloso mundo al grano de la paja.

domingo 9 de agosto de 2009

Ha muerto John Hugues

A los 59 años, de un paro cardiaco, el director del Club de los Cinco y 16 Velas, y guionista de Solo en Casa y su secuela nos ha dejado.

Siguen yéndose míticos del cine americano, y nos seguimos haciendo un poquito más viejos...

Descanse en paz.

lunes 13 de julio de 2009

...Y con esto ya van 10 minutos de furia (2/2)

Bien niños, como ya veo que manejáis el asunto del odio, vamos a seguir odiando un poquito más, para ir subiendo nota y tal.

Así que odiad a la amiga acoplada de la chica que siempre os quisisteis ligar. Esa amiga de la que todo el mundo dice: "Bueno, si... es SIMPÁTICA..." (por no decir cayo malayo) que se parece al muñequito de los Marshmallows pero con la cara de un perro pachón, Moquete con tetas, que te jode totalmente el intento de meter el churro en caliente con sólo dos frases: una mala y la otra jodida.
La mala es: "Mi amiga tiene novio, ¿eh?" lo cual no te echa totalmente para atrás porque, en tu mundo imaginario piensas que, ya que no ves a ningún hombre en un radio de dos metros, (ya que todo el mundo sabe que si en una discoteca ves a una chica que no tiene nungún hombre en un radio de dos metros, significa que no tiene novio, ¿verdad?), piensas que la amiguita cara-de-Totem te está mintiendo y continúas con el buitreo, pero con el reconcome ese de estar pensando "¿y si es verdad y el maromo de ésta me parte la cara?". De todas formas eres un tío, debes seguir intentándolo, estás genéticamente construido para buitrear como sea. Eres como una rutina programada en Basic con un bucle infinito:

10 RUN "ligar con una chati"
20 IF "novio" = 0 THEN RUN "buitreo"
30 IF "novio" > 0 THEN RUN "retirada estratégica con cara de gilipollas"
40 RUN "cambia de objetivo disimuladamente desde la barra"
50 GOTO 10

Y la otra frase que te suele soltar la amiguita cara-perro (a partir de ahora la llamaremos Toby) ya es jodidísima: "Mi amiga tiene novio... y está en el baño" (¡¡¡MEEEC, MEEEC, MEEEC!!! Abandonen la nave, peligro de colisión... de su puño con mi cara ¡¡¡MEEEC, MEEEC, MEEEC!!!).
De todas formas piensas en por qué carajo te contesta Doña amiguita cara-palo si tu objetivo es su acompañante, y aunque tú pases de Toby como de la mierda para centrarte en el antiquísimo arte del buitreo con la muchacha que te interesa, te suele soltar alguna de esas típicas frases para cortarte el rollo casi desde que te ve de enfilarte hacia ella para intentar entablar una conversación, lo cual genera odio, mucho odio. Tanto odio que te dan ganas de contestar eligiendo alguna de éstas opciones:

- "¿Trabajas de guardaespaldas, o lo de ser una jodida entrometida de mierda es sólo un hobby?".
- "Perdona, estaba hablando con tu amiga. Por cierto, me han contado que para el papel de Jabba el Hutt sólo tuvieron que cambiarte la voz por ordenador".
- "Ah, ¿pero tu perro habla?".

O simplemente un sutil: "Contigo no, bicho" bastaría. Pero como eres un caballero, te metes tu caballeresca lengua por el culo y prosigues, tras lo cual lo más seguro es que acabes abochornado o con la cara hecha un cromo, lo que ocurra antes, y tener que seguir viviendo en el mundo del "cinco contra uno". Entre eso, y la agilidad que has cogido en los pulgares escribiendo sms en el movil, tus vecinos piensas que tienes Parkinson. De puta madre, vaya.

Odiad también los "abrefácil" de los cartones de leche, que de abrefácil nada oiga, que te dejas los dedos ahí rasgando, y luego el agujero por donde se supone que tiene que salir la leche parece que lo ha abierto un mono con una picadora Moulinex. Debieron pensar que es fácil abrir un cartón de leche con las manos, igual que es fácil atracar un banco con una pistola de agua, o construir una pirámide con un cubo de mezcla y una paleta, que listos. Al final acabas abriéndolo con unas tijeras, como buen homo-sapiens que eres, no como los homo-gilipollensis que inventaron los abrefáciles de los cartones de leche.


Para Eduardo ManosTijeras esto sí es un abrefácil ¿no te jode?

Odiad, por supuesto, todo lo que acabe en -terapia, como la aromaterapia y la colorterapia, que son inventos chinos para sacaros las perras. A ver, ¿quién se va a sentir mejor después de llevar viendo una bombillita que cambia de color durante dos horas? Alguno puede decir que es que eso le tranquiliza pero, ¿no te tranquilizarías lo mismo viendo llover a través de la ventana, por ejemplo? ¿te tienes que comprar la jodida bombillita?
Como mucho,lo que te hará sentir es una ataque de epilepsia, como aquella noticia en la que salía que ciertos dibujos (ejem... Pokemon... ejem...) provocaban ataques a los niños epilépticos cuando algunos de sus protagonistas (ejem... Picachu... ejem...) lanzaban rayos a sus oponentes (por si quedaba alguna duda de si era Picachu o no...) que hacían parpadear rápidamente la pantalla del televisor.
En fin, la manera perfecta para relajarse después de un agotador día de trabajo es mirar como cambia de color una bombilla. Pa mear y no echar gota.
Pero esque la aromaterapia no se queda atrás. En el mercadillo te encuentras tarritos de colonia que solucionan todos los males: uno que quita el estrés, otro para el cansancio, para el mal humor, para animarte, pero esque flipa, te encuentras hasta un perfume de jazmín QUE TE ELEVA LA AUTOESTIMA (esto es verídico). Así que ya sabe, el jazmín evita suicidios, téngalo usted en cuenta cuando vaya a plantar macetas señora, y ya de paso, flípelo usted pepinos.
Supongo que la única explicación para que esto funcione sea el efecto placebo, si no, no me lo explico. Bueno, sí que me lo explico, que te quieran sacar los cuartos asegurando que una puta colonia (que seguro que es Nenuco adulterada, que hay mucho camello de esencias por ahí) tiene facultades curativas para todos los males que se te puedan ocurrir. Y los médicos buscando una cura para el cáncer y no se les ha ocurrido comprarla en el mercadillo. Que pringados, se merecen una palizoterapia.


Si miras los colores de este dibujo se te quitará
el dolor de espalda, son 50 euros...


Odiad las mierdas que dan suerte, empezando por las estampitas de San nosequé (a ver si alguien sabe qué santo es, porque yo no me acuerdo) que tienes que llevar al examen teórico y práctico del carnet de conducir, porque lo único que valen es para que te pese más la cartera. Yo justamente antes de entrar a hacer el teórico me puse a hablar con un chaval que tenía más muñequitos que una tienda de vudú, y que me decía que le traería suerte y tal, que con eso seguro que aprobaba. Cateó como un condenado.
Aparte durante el examen se veía también mucho muñequito y algún que otro rito de supuesta suerte. Lo único que diferenciaba aquello de un aquelarre vudú era que allí no había alfileres. Que yo sepa, ninguna estampita va a hacer el examen por ti, a menos que sea una estampita transformer del futuro, y que yo sepa, eso es bastante improbabl... bueno, más bien es casi imposibl... bueno vale joder, es imposible ¿vale? Te mola destrozarme las ilusiones ¿verdad? Pues aprovecharé esta entrada del blog para decirte que te odio.

Y por último, odiad los cutre-regalos de cuando alguien vuelve de un viaje, como las torres Eiffel de plastiquete o las camisetas cutre-cerveceras de "estuve en Mallorca, pero no me acuerdo". Nunca adornarás nada con la torre Eiffel, ni mucho menos te pondrás la cutre-camiseta, a menos que sea para pintar o para cambiarle el aceite al coche. Y nunca, NUNCA lo harás estando la persona que te la regaló delante. El te la compró por compromiso, tú lo sabes y él sabe que tú lo sabes, pero sin embargo no soportará que utilices su camiseta para labores en las que te puedas manchar fácilmente. Y tú te morirás de vergüenza, pero seguirás utilizando esa camiseta para los cambios de aceite.

Hasta la próxima entrada, niños.